Con la restricción de todas las actividades sociales, y establecida una cuarentena obligatoria, muchas acciones empresariales que buscaban el relacionamiento directo con sus clientes o públicos, se cancelaron en un 100 %.
Aunque empresas que brindaban productos de primera necesidad nunca detuvieron su producción, las instituciones educativas, inmobiliarias, comercio, restaurantes, telecomunicaciones, entre otras, tuvieron que desarrollar nuevas alternativas para llegar a sus potenciales clientes y a nuevos segmentos de mercado, a manera de compensar el detenimiento comercial.
El centro de enseñanza El Británico, que solo tenía unos meses de haber llegado a Trujillo, inició la cuarentena brindando a sus estudiantes y público en general, obras de teatro para disfrutarlas en línea y en familia. Esto, con el apoyo de los medios de comunicación, tuvo mayor alcance, para reforzar el reconocimiento de marca y valores corporativos en la difusión de cultura.
Otras empresas que también recurrieron al uso de herramientas tecnológicas para procesos efectivos, son Claro y la ONP. La primera lanzó una aplicación que permita a sus usuarios el poder activar su número de celular, sin necesidad de ir a un centro de atención al cliente. Por su parte, la segunda adecuó su plataforma web para que sus pensionistas puedan realizar sus operaciones sin salir de casa

Las mypes también pueden

Adecuarse a las circunstancias, no solo fue propio de grandes empresas, pues las pequeñas y medianas hicieron lo propio. Muchas se reinventaron y otras llegaron a las redes sociales. Así, por ejemplo, El Pijuayo, restaurante de comida selvática en Trujillo, logró mejorar su imagen visual en medios digitales.

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